Y me estrellé a sabiendas.
Solté la loca rienda,
de mi desbocado corazón
¡enferma de pasión!
me dejé caer, sin sujeción,
en tu oscuro callejón.
Donde un mundo de hienas,
adornaban las mesas,
listas para el banquete,
de mi inocente devoción.
Vago a tientas por la condena.
Miro un cielo carente de estrellas,
vivo un sueño sin colores,
y olvidada de mi misma…
me hundo en la pena,
del olvido y la agresión.
Ester Elena Johanson.-
30.09.013

