Te arrastro cuerpo mío...
como una condena...
donde el alma me pesa,
¡Hasta quedar indefensa,
Me suman las ofensas,
cadenas de castigos,
y enfrento el pelotón,
y solo me persigno....
buscando un Dios amigo,
que vive en mi ilusión,
que nace en mi obsesión...
¡Espejo de mi mismo.!!...
Más, miro, miro, miro,
y solo me veo perdido...
sin espejos, sin amigos,
solo yo, y el infinito...
el desierto en la conciencia,
¡inexplicable certeza.!!...
Somos hecho,somos cierto,
la soledad es nuestro cuerpo,
¡la pregunta nuestra meta!....
el silencio nuestra respuesta
Arribamos respondidos,
por voces mudas, que ordenan
¡cumplimos solamente!!!...
lo que tenemos grabado...
hoy, mañana y para siempre...
somos apenas, maquinas...
otras mentes nos manejan...
¡Nosotros debemos obediencia!!....
Nosotros ni somos, ni nos dejan...
Ester Elena Johanson.
16/05/2013.-
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