Rueden, viajen, vayan,
donde quieran irse. ¡Irán!..
¡Pero nunca olviden,
que son recuerdos!!!
Pedazos de vida.
¡Que uno vive!!!
Que pertenecen,
a quién los levanta,
a martillo y cincel,
en la piedra del vivir!!!
¿Aquí o allá?…¡Es simplemente,
un detalle, un destino!
Pero en esa calle, en ese rastrillo,
mis lagrimas, bordaron un tiempo,
el del suplicio… ¡El llanto del ensueño,
engañado y en sacrificio
y en sus rocas, talló mi llanto,
la esperanza en castigo vivo!
Junto a los Fenicios
mi barco de amor, encalló,
en la muralla del castillo.
Mi barco de amor. ¡Murió conmigo!!!
Y hoy…. Desde el recuerdo final,
llora, un sueño fenecido…
Ester Elena Johanson…
1 de Junio 2014...

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