Es el murmullo que llama,
¡Despierta todo el
jardín!!
Ya las rosas
inflamadas...
Perfuman amor sutil...
Ya las rosas,
asombradas,
Enderezan su pereza...
Y mirando con fijeza...
¡Miran dos sombras,
rosadas!!!
Tuercen curiosas
miradas,
Y entre ellas
secretean...
- ¡hay dos extraños en
casa...!
- ¡dos ángeles nos han
prestado!
Murmura la rosa
rosada...
- no, los ángeles son
hermosos,
Y estos, son ¡gordos
curiosos!...
Un gladiolo avispado...
Con cara de saberlo
todo,
Les dice con aire
sabihondo...
- ¡Son dos delfines
señoras!...
II
La mariposa
gentil...
Acercándose a un
delfín...
Con aire de realeza...
Al delfín gordo, a su
derecha,
Con aires de reina y
dueña,
Les demanda con
soberbia:
¿Qué hace usted aquí???
III
El jardín se ha llenado,
De pájaros enojados
Que gritan, ¡auxilio!,
¡auxilio!...
Los jazmines se han
cerrado...
Y guardado su perfume,
Y una tortuga
cobarde...
Simulándose una
piedra...
Escondida en una
hiedra...
¡Hace mutis por el
foro!...
III
Ríen a carcajadas los
delfines.
Las rosas, rezan
plegarias...
Las mariposas se
muestran,
¡Como defensa armada...!
Las tortugas huyen
prestas,
Y los pájaros
comentan...
Los gladiolos,
"jueces cautos",
Observan, ¡sin juzgar
nada!
IV
Las hormigas, han
salido,
Ya en el centro del
jardín,
Amenazan con la huelga,
Hacen ruidos con
antenas,
Cortan el paso al que
pasa
V
Entretanto los delfines
Desde su mundo rosado,
¡No dan una
explicación!...
Sacan de galera extraña,
¡Título de
propietarios!...
El jardín, ahora es de
ellos,
Al poder de los
humanos...
Buen dinero han pagado.
VI
Ya las flores
desesperan...
Las rosas, se han
desmayado,
Los gladiolos se
han armado,
Listos para la guerra...
Las tortugas, ni se
inmutan,
Y las hormigas
disputan...
Mas un rosado delfín,
Con una sonrisa idiota,
En el centro del jardín,
Ha plantado una bandera...
VII
Con discurso bien
armado,
Dice el rosado
delfín...
Hermanas, hermanos,
Es inútil resistir
De nada sirve
rebelarse...
¡Somos los dueños
aquí!!!
¡Llora ya la rosa
roja!...
Los juncos están de
duelo,
Los sapos no dicen
nada,
Las hormigas, rinden sus
armas...
Los pájaros emprenden
vuelo.
VIII
El criado sirve el té...
Acomodando el mantel,
¡Ya se sienta la señora!
Su marido... le sonríe,
El delfín rosado y
gordo,
Palmeando a su socio
rosa,
Levantan con alegría....
Las tazas de porcelana,
Y al unísono declaman,
Brindemos por la
historia,
¡Ya es nuestro éste
jardín!!!
IX
Entretanto...entre las
flores,
Un clavel se ha
suicidado...
Una carta ha dejado,
Que es leído en
ceremonia,
¡Sin libertad... no se
vivir!...
Encabeza el testimonio,
No hay dinero en esta
tierra
Que justifique el
presidio...
Y perder nuestro
jardín...
¡Nos convierte en
cautivos!...
Nosotros somos los
dueños
De terrestre
territorio...
Y estos invasores vienen
Con su sonrisa meliflua,
A robarnos nuestra
vida...
Y a apropiarse indebido,
Lo que nuestro siempre
ha sido,
¡Adiós queridos amigos!
Prefiero libre morir...
A vivir esclavo siempre.
X
De manera misteriosa,
Murió el jardín esa
noche...
Las rosas ya no eran
rojas,
Las mariposas dormían,
Entre los juncos y sapos...
Los gladiolos
abrazados...
Formando un redondo
ramo,
Lucían cual una
corona...
Y las hormigas formaban
Una alfombra de dolor...
El clavel había dejado,
Una última lección....
¡Que el jardín recogió!
Es feliz el hombre
libre,
Una flor, o una
alondra,
Una rosa, una hormiga...
Una bella mariposa...
Porque nadie sobrevive,
Si la alegría le
roba...
Nancy Johansson.-
11.11.11
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