Hoy aquí, alzo la pluma,
Señor Don Lope de Vega,
os escribo, su excelencia,
y me arrodillo ante vos,
para deciros que os ruego,
¡Que con milagro exprofeso!
Hagáis de mí, un buen poeta.
¡Que me contagiéis talento!!!
Que seáis mi embajador...
Ante Calderón y Quevedo,
¡Decid a vuestras mercedes,
colaboren en el préstamo!!
Y... sobre mi cerebro viertan,
Generosos… Talento,
Que la vida es un momento,
Y que sin complejo alguno,
pueda escribir lo que siento.
Que gritaré al universo...
"Lo que en mi corazón pesa"
Que no sabré de sonetos...
pero si, de entereza
que mi pluma habita el tiempo,
recostada sobre poemas...
Que escribió Gustavo Adolfo,
¡Antes de morir de pena!!!
Que de mis dedos brotan...
sonidos de rebeldía,
Que mi mente heroica y loca...
escribe junto a Yevtushenko,
¡Que muchas veces despierto!
debatiendo con James Joyce...
o desayunando con Rilke...
Discutiendo, alguna estrofa,
con Boukovski vino en medio,
en un bar de Nueva York...
¡Ya sé, Freud, me guarda un turno!
y espera mi visita...
Más, me detengo un segundo,
con trascendental pregunta,
Aquí estoy yo a sus pies...
y os dejo mi verdad "Justa"...
¿Acaso no es igual...
un dolor dicho con métrica,
en soneto o con fonética,
que el mío dicho a mi antojo?
Yo al mar, lo amo templado,
con un sol, de lado a lado,
por eso, no puedo entender,
a Alfonsina y su tormento,
Yo quiero subir al cielo...
como Dolores La Bella...
y sentarme en una estrella,
a leer a Mallarmé...
o enamorarme por siempre,
cómo Rimbaud y Verlaine...
No quiero, permanecer,
escondida en un tintero,
¡No importa si escribo mal!
¡No importa si escribo bien!
¡No pretendo ser Neruda!
Sólo busco que mis versos,
digan ¡la verdad desnuda!!!
Ester Elena Johanson.-
Nancy.-
06/02/2012.-
Señor Don Lope de Vega,
os escribo, su excelencia,
y me arrodillo ante vos,
para deciros que os ruego,
¡Que con milagro exprofeso!
Hagáis de mí, un buen poeta.
¡Que me contagiéis talento!!!
Que seáis mi embajador...
Ante Calderón y Quevedo,
¡Decid a vuestras mercedes,
colaboren en el préstamo!!
Y... sobre mi cerebro viertan,
Generosos… Talento,
Que la vida es un momento,
Y que sin complejo alguno,
pueda escribir lo que siento.
Que gritaré al universo...
"Lo que en mi corazón pesa"
Que no sabré de sonetos...
pero si, de entereza
que mi pluma habita el tiempo,
recostada sobre poemas...
Que escribió Gustavo Adolfo,
¡Antes de morir de pena!!!
Que de mis dedos brotan...
sonidos de rebeldía,
Que mi mente heroica y loca...
escribe junto a Yevtushenko,
¡Que muchas veces despierto!
debatiendo con James Joyce...
o desayunando con Rilke...
Discutiendo, alguna estrofa,
con Boukovski vino en medio,
en un bar de Nueva York...
¡Ya sé, Freud, me guarda un turno!
y espera mi visita...
Más, me detengo un segundo,
con trascendental pregunta,
Aquí estoy yo a sus pies...
y os dejo mi verdad "Justa"...
¿Acaso no es igual...
un dolor dicho con métrica,
en soneto o con fonética,
que el mío dicho a mi antojo?
Yo al mar, lo amo templado,
con un sol, de lado a lado,
por eso, no puedo entender,
a Alfonsina y su tormento,
Yo quiero subir al cielo...
como Dolores La Bella...
y sentarme en una estrella,
a leer a Mallarmé...
o enamorarme por siempre,
cómo Rimbaud y Verlaine...
No quiero, permanecer,
escondida en un tintero,
¡No importa si escribo mal!
¡No importa si escribo bien!
¡No pretendo ser Neruda!
Sólo busco que mis versos,
digan ¡la verdad desnuda!!!
Ester Elena Johanson.-
Nancy.-
06/02/2012.-
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