Te suplico perdón maestro,
por comparar a mi Argentina,
con aquella tu niña manoseada,
son tantos los que la violan!...
los que la abusan, los que la roban,
Los que por una monedas...
la exprimen hasta agotarla...
¡Que no puedo menos, que...
compararla, con tu exprimida,
Cándida Erendira... explotada,
por su maldita abuela desalmada.
II
¡Así está mi Argentina!!
Exprimida, usurpada, violada,
acechada, acosada, terminada,
por los concupiscentes, perros,
proxenetas del poder...
Que la prostituyen... que la destruyen,
que no le permiten libre crecer...
III
Perdón por el llanto maestro,
alguna vez, lloré, por tu niña inmolada,
hoy me toca llorar, por mi niña desahuciada.
Y en cada uno de mis poemas...
¡Encontrarás muchas lágrimas!!!
Ester Elena Johanson.-
Nancy.-
23/03/2012.-

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