Se escaparon mis dedos...
se fugaron de mis manos...
ya no escriben, ¡ya no atacan!!
Mis temores acumulados....
me duelen, obnubilados,
con un dolor definitivo,
atravesados por clavos...
son los huesos del sentenciado.
¡Dedos ancianos!!
En mis manos obsoletas
manos de nadie, deshechas
Manos que tiemblan y son escarcha,
que olvidaron, sus uñas encarnadas.
Manos, que solo acumularon huesos,
en los sucios patíbulos del desprecio...
sin descanso, ni mañanas,
llevo enclavadas las manos,
en la cruz de los hastíos...
que condenan nuestro destino,
sin piedades... sin bondades,
veredictos del infierno mismo,
ya no acarician esperanzas....
Ester Elena Johanson.-
15/09/2012
se fugaron de mis manos...
ya no escriben, ¡ya no atacan!!
Mis temores acumulados....
me duelen, obnubilados,
con un dolor definitivo,
atravesados por clavos...
son los huesos del sentenciado.
¡Dedos ancianos!!
En mis manos obsoletas
manos de nadie, deshechas
Manos que tiemblan y son escarcha,
que olvidaron, sus uñas encarnadas.
Manos, que solo acumularon huesos,
en los sucios patíbulos del desprecio...
sin descanso, ni mañanas,
llevo enclavadas las manos,
en la cruz de los hastíos...
que condenan nuestro destino,
sin piedades... sin bondades,
veredictos del infierno mismo,
ya no acarician esperanzas....
Ester Elena Johanson.-
15/09/2012

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