A veces... solo sucede...
que la vida te voltea...
¡con un cachetazo estridente!
Y te sumerge en la pena...
dejándote hundido en lágrimas.
Desangrándose tus venas...
Solo te sorprende, sin avisos,
sin disculpas, sin enmiendas,
sin un tiempo de sospechas...
¡Solo se te planta de frente!! …
¡Y te nockea! agraviado, sin fuerzas...
¡sin retorno, a lo que fueras!!!...
Te parte, de manera sorprendente,
y te deja estoqueado, a un costado,
del camino de los penitentes,
condenado reo, en el juzgado,
de los que se piensan decentes.
Y te juzgan, en ¡Plan de jueces!
desde la vereda de enfrente...
la impecable vereda, de los dignos,
esos que levantan la bandera,
de los impolutos, de “los salvados”.
De los que ni siquiera giran...
para ver tu alma sangrando...
Todos tenemos un “irreprochable”
odiándonos... condenando...
Soberbios, acomplejados,
Que olvidan mirar sus egos,
¡La viga tapa sus ojos!!
Pero ven la paja ajena,
con un gigantesco odio.
Ester Elena Johanson...
30/09/2012...
que la vida te voltea...
¡con un cachetazo estridente!
Y te sumerge en la pena...
dejándote hundido en lágrimas.
Desangrándose tus venas...
Solo te sorprende, sin avisos,
sin disculpas, sin enmiendas,
sin un tiempo de sospechas...
¡Solo se te planta de frente!! …
¡Y te nockea! agraviado, sin fuerzas...
¡sin retorno, a lo que fueras!!!...
Te parte, de manera sorprendente,
y te deja estoqueado, a un costado,
del camino de los penitentes,
condenado reo, en el juzgado,
de los que se piensan decentes.
Y te juzgan, en ¡Plan de jueces!
desde la vereda de enfrente...
la impecable vereda, de los dignos,
esos que levantan la bandera,
de los impolutos, de “los salvados”.
De los que ni siquiera giran...
para ver tu alma sangrando...
Todos tenemos un “irreprochable”
odiándonos... condenando...
Soberbios, acomplejados,
Que olvidan mirar sus egos,
¡La viga tapa sus ojos!!
Pero ven la paja ajena,
con un gigantesco odio.
Ester Elena Johanson...
30/09/2012...

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