Y se permitió la vida, subirme a escena, sin preguntarme siquiera, ¡dirigió, con dirección, no consentida!!!
A trompicones, mi obra, menos comedida.
Y deambulé, por escenarios estrafalarios,
sintiéndome un perro desdentado…
rodeado de huesos extraordinarios,
que brillaban en iluminado proscenio,
A los momentos del aplauso….
“ajenos a mi”…. me tentaba el desgarro,
y en tristes mutis por el foro….
fui perdiendo el entusiasmo,
buscando la salida, me fui dando por perdida,
En fín...que no nací para actriz….
y me bajé del escenario…
Ester Elena Johanson.-
02.10.2012.-

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