El día que sería su último día, bajo un tibio sol, ascendió por aquélla calleja. Se le había ocurrido de improviso; si bien al salir del hotel, no se había trazado ningún recorrido en especial, trepó con esfuerzo, aquél ascenso duro y difícil a la Catedral, sin conocer la razón, se le convirtió intempestivamente, en un asunto de suma importancia.
Molesto por algo, sin lograr precisar, que lo inquietaba, trató de distraer su mente; Se detuvo de repente, para admirar aquél estilo arquitectónico, claramente romano... divagó por un momento sobre la perfección y osadía de esos arcos, que adornaban la fachada del portal de entrada.
La mañana de un sol irreverente, cómo casi todas las mañanas de esa isla mediterránea, dónde en un escándalo de luz bañaba todos los rincones de la calleja por la que sentía tanta curiosidad.
Al final de la calle, casi escondida por un recodo escalonado, como escapada de un relato surrealista, una casona, misteriosa y extraña, lo invitaba seductora, a curiosear... un poco intimidado se dejó atrapar por su vicio profesional, él al fin y al cabo... amaba la arquitectura.
Casi vuelve sobre sus pasos, cuando aquél airecillo helado le rozó la nuca, ¡pero no tuvo oportunidad! ya... desde un pasillo lateral, mágicamente brotada de la nada, avanzaba lentamente hacía el, una hermosa adolescente, que con afable sonrisa le daba la bienvenida.
La hermosa jovencita, dueña de una bellísima sonrisa, le invitaba a visitar el lugar, al tiempo que suavemente abría la reja del portal, que al abrirse, dejó sonar una alegre campanilla.
Jamás se hubiese atrevido a imaginar, aquélla maravilla, que ante sus ojos se convertía en realidad.
Ese maravilloso jardín, escapado de alguna misteriosa selva encantada, paradisiaco y extraño, era el jardín mas bello, jamás contemplado por ojos humanos. Frente a él, encerrado entre los blancos y altos muros, un verde paraíso lo seducía, lo encandilaba, con miles de verdes y formas. Un mar de verdes, infinitamente diferentes...que se extendían en abrazos de interminables brazos, verdes esmeraldas, verdes limón, verdes musgo, verdes talo, verdes casi azules, verdes inmorales... que en besos, de incontables lenguas le acariciaban al atravesar ese bosque lujurioso y sensual.
Rozado por un fugaz presentimiento, decidió retroceder, y casi, alcanzaba la salida, cuando la voz de la niña, sobresaltadle, lo llamó; Avergonzado por su repentina cobardía, retornó junto a la niña y aspirando aquél maravilloso perfume que lo embriagaba, continúo su deliciosa visita.
A modo de presentación, la niña dijo que su nombre era Ángeles, él, formal, se presentó como el arquitecto Jaime Blanch, al estrechar su mano, "el terror", ahora real, lo sacudió...brotó desde sus intestinos, ascendió veloz por su pecho, y se instaló en mente. ¡Es cuándo Jaime Blanch supo!!!
Como un condenado avanzando por el pasillo de la muerte, avanzaba tras ella, ¡dócilmente, se dejaba atrapar por la suave caricia, de la voz de la niña!
Se sentía sin saber cómo, actor y observador de su propia tragedia. No se resistió en absoluto, cuando la joven, lo ató fuertemente al grueso tronco de un anciano árbol, ni se molestó en ahuyentar las curiosas lagartijas que se le acercaron.
Al alejarse la joven, el jardín lo sedujo como un efebo enamorado, comprendió por fin, que su suerte estaba echada, y lloró , ¡desconsolado lloró!...
Los titulares de los diarios, daban la noticia al día siguiente, de la trágica pérdida del arquitecto Jaime Blanch, víctima de un infarto, cuando ascendía la empinada cuesta, que asciende hasta la Catedral.
Hasta mi, llegó la versión policial, versión, que el Juez ordeno callar, para no intranquilizar a la población. `
Transcribo el informe del forense, informe que fue incorporado al sumario oficial. La intención es hacerlo llegar, al Colegio de Arquitectos, a fin de evitar una nueva tragedia.
Es claro, que hablamos de un asesinato, consumado en forma misteriosa, ya, que las numerosas heridas que presenta el cadáver, ¡todas mortales!, fueron hechas, ¡absolutamente todas!, con un filo blando, podríamos decir, a modo de ejemplo, que muy bien pudieron ser hechas, con algún tipo de hoja de alguna planta desconocida hasta ahora. El hígado esta seccionado, como así también el estomago, una herida verdosa atraviesa el páncreas de lado a lado. Lo más curioso, es que toda la cavidad abdominal, se encuentra invadida de un líquido verde, viscoso, conocido por el nombre vulgar de "Savia". La autopsia se concluye con importante y extraña acotación: No se encontró en la víctima ni un gota de sangre; sólo el líquido verde al hacemos referencia en el párrafo anterior. ARCHIVESE.
Nancy Johanson.
28.11.11.-
Molesto por algo, sin lograr precisar, que lo inquietaba, trató de distraer su mente; Se detuvo de repente, para admirar aquél estilo arquitectónico, claramente romano... divagó por un momento sobre la perfección y osadía de esos arcos, que adornaban la fachada del portal de entrada.
La mañana de un sol irreverente, cómo casi todas las mañanas de esa isla mediterránea, dónde en un escándalo de luz bañaba todos los rincones de la calleja por la que sentía tanta curiosidad.
Al final de la calle, casi escondida por un recodo escalonado, como escapada de un relato surrealista, una casona, misteriosa y extraña, lo invitaba seductora, a curiosear... un poco intimidado se dejó atrapar por su vicio profesional, él al fin y al cabo... amaba la arquitectura.
Casi vuelve sobre sus pasos, cuando aquél airecillo helado le rozó la nuca, ¡pero no tuvo oportunidad! ya... desde un pasillo lateral, mágicamente brotada de la nada, avanzaba lentamente hacía el, una hermosa adolescente, que con afable sonrisa le daba la bienvenida.
La hermosa jovencita, dueña de una bellísima sonrisa, le invitaba a visitar el lugar, al tiempo que suavemente abría la reja del portal, que al abrirse, dejó sonar una alegre campanilla.
Jamás se hubiese atrevido a imaginar, aquélla maravilla, que ante sus ojos se convertía en realidad.
Ese maravilloso jardín, escapado de alguna misteriosa selva encantada, paradisiaco y extraño, era el jardín mas bello, jamás contemplado por ojos humanos. Frente a él, encerrado entre los blancos y altos muros, un verde paraíso lo seducía, lo encandilaba, con miles de verdes y formas. Un mar de verdes, infinitamente diferentes...que se extendían en abrazos de interminables brazos, verdes esmeraldas, verdes limón, verdes musgo, verdes talo, verdes casi azules, verdes inmorales... que en besos, de incontables lenguas le acariciaban al atravesar ese bosque lujurioso y sensual.
Rozado por un fugaz presentimiento, decidió retroceder, y casi, alcanzaba la salida, cuando la voz de la niña, sobresaltadle, lo llamó; Avergonzado por su repentina cobardía, retornó junto a la niña y aspirando aquél maravilloso perfume que lo embriagaba, continúo su deliciosa visita.
A modo de presentación, la niña dijo que su nombre era Ángeles, él, formal, se presentó como el arquitecto Jaime Blanch, al estrechar su mano, "el terror", ahora real, lo sacudió...brotó desde sus intestinos, ascendió veloz por su pecho, y se instaló en mente. ¡Es cuándo Jaime Blanch supo!!!
Como un condenado avanzando por el pasillo de la muerte, avanzaba tras ella, ¡dócilmente, se dejaba atrapar por la suave caricia, de la voz de la niña!
Se sentía sin saber cómo, actor y observador de su propia tragedia. No se resistió en absoluto, cuando la joven, lo ató fuertemente al grueso tronco de un anciano árbol, ni se molestó en ahuyentar las curiosas lagartijas que se le acercaron.
Al alejarse la joven, el jardín lo sedujo como un efebo enamorado, comprendió por fin, que su suerte estaba echada, y lloró , ¡desconsolado lloró!...
Los titulares de los diarios, daban la noticia al día siguiente, de la trágica pérdida del arquitecto Jaime Blanch, víctima de un infarto, cuando ascendía la empinada cuesta, que asciende hasta la Catedral.
Hasta mi, llegó la versión policial, versión, que el Juez ordeno callar, para no intranquilizar a la población. `
Transcribo el informe del forense, informe que fue incorporado al sumario oficial. La intención es hacerlo llegar, al Colegio de Arquitectos, a fin de evitar una nueva tragedia.
Es claro, que hablamos de un asesinato, consumado en forma misteriosa, ya, que las numerosas heridas que presenta el cadáver, ¡todas mortales!, fueron hechas, ¡absolutamente todas!, con un filo blando, podríamos decir, a modo de ejemplo, que muy bien pudieron ser hechas, con algún tipo de hoja de alguna planta desconocida hasta ahora. El hígado esta seccionado, como así también el estomago, una herida verdosa atraviesa el páncreas de lado a lado. Lo más curioso, es que toda la cavidad abdominal, se encuentra invadida de un líquido verde, viscoso, conocido por el nombre vulgar de "Savia". La autopsia se concluye con importante y extraña acotación: No se encontró en la víctima ni un gota de sangre; sólo el líquido verde al hacemos referencia en el párrafo anterior. ARCHIVESE.
Nancy Johanson.
28.11.11.-

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