Ay...yo te daría el mundo si existieras,
no solo mi vida, las rosas florecidas,
el canto de los pájaros, el viento,
que silba alrededor de mi jardín...
el sillón del dolor, con su almohadón,
de lagrimas mojado...y el rostro,
imaginado, que habita mi corazón...
Te daría, el debe y el haber de mis poesías,
serías el medallón de mi carrera perdida,
el polizón escondido en mi alma...
serías la repuesta de tantas noches calladas...
solo...qué lástima... que enorme lástima...
aún... estas escondido, en mi última esperanza.
¡Ya el tiempo acaba, y yo, no te conozco todavía!!!
Ester Elena Johanson.-
Nancy.-
24/04/2012.-

1 comentario:
Breve, pero muy buena
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