lunes, 23 de abril de 2012

Y UN DÍA LA VIDA ESCAPÓ...


El día oscuro y vencido
el cielo, sin sol, ni trinos,
ya... los ritmos, huyeron;
Los árboles, muy quietos.
Los rostros escondidos...
tras negros visillos de cuero;
El miedo pasea  posesivo,
en las tristes calles del pueblo.
Rostros siniestros, sin brillos;
cuerpos muertos, sin apellidos,
desconocidos de sí mismos,
tropiezan su hedor entre ellos,
apilados en las pilas del olvido.


Cuando les vieron llegar, los viejos,
¡Supieron!!!... y rodaron lagrimas,
en sus apergaminados pellejos,
¡Los esperaban!!!
¡Desde hace tanto tiempo!!
Y recordaron, en devoto silencio,
los tiempos sagrados
del sol eterno, del agua
cantando, entre las rocas y el cielo...
recordaron... el trigo en los campos,
y la nieve en los cerros...
los ritos sagrados, entregando,
sus premios en agradecimiento.


Lentamente, sin permitirse lamentos,
escondieron sus secos esqueletos,
en las tumbas del profundo infierno,
alcanzó a brillar una lánguida lagrima,
entre sus ojos muertos... ¡ya sin dolor!!
Sin sueños... mataron primero...
la esperanza, y sin plegarias ¡murieron!!


Ester Elena Johanson.-
Nancy.-
22/04/2012.-

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